
Los estereotipos en la moda abundan. A Chanel tradicionalmente se le atribuyen las amantes esposas de los magnates neoyorkinos y a Versace el arribismo de las amantes a secas, de las queridas de los magnates. En NY cohabitan las diferentes clases sociales como las marcas del lujo unidas en la misma calle y deseosas de los mismos rituales. Poliannas pijas de Park Avenue adoradoras del conjunto de punto y del hilo de perlas a la caja del cuello son devotas de Chanel, las ejecutivas en ciernes prefieren una mezcla de clasicismo desenfrenado, accesorios de Hermés, Manolos y, Armani y Gucci como leit motiv de la vida ejecutiva. Las razas arias son una mezcla del imperio del polo de Ralph Lauren en el que la sinfonía abarca más a Ralph Lauren como hito urbano y toda su parafernalia, conjunto de cachemir, pantalones de montar de ante, pendientes de perlas y algunos toques de oro para mantener la insignia del montar americano. Combine también la estrella en ciernes que lleva el abecedario a la espalda y prefiere la excesividad del lujo italiano, escotes del Gucci leonado de Tom Ford, vestidos ceñidos de cuero lencero de D&G, prints leopardo de Cavalli y excesos de Versace.